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12/2/15

Si sos PyME...

De chiquitos a más de uno nos ha tocado jugar al piedra-papel-tijera con un pibe del barrio para ver quién empezaba eligiendo. Todos queríamos ganar para seleccionar al  mejor de todos y que forme parte de nuestro equipo. Se sabía que el que ganaba se quedaba no solo con el DIEZ (siempre hubo un Maradona en cada barrio) sino que completabas con el tercero del podio, ya que la alternancia de elección hacía que el siete de espadas también fuera tuyo.


Pocos, pero a veces sucedía, hacían caso omiso a jugar tan "cargados" de anchos y sietes machos y preferían elegir con otros criterios, que si bien deportivamente hablando dejaban mucho que desear, hacían una reivindicación de la amistad, puesto que el "selector" de turno prefería jugar al lado de sus amigos, aunque fueran sietes falsos, algunos medio caballo, o porque no, con su mejor amigo "el cuatro de copas".


Los tiempos son otros, muchas cosas han cambiado, pero nadie le quita lo bailado a aquel pibe que supo priorizar el "estar al lado de los suyos" para divertirse y pasarla bien, principal motivación de un juego, a tener que "ganar" con los mejores, vaya a saber a qué precio...

El mundo de los negocios no es otra cosa que un fiel reflejo de lo que pasaba antaño en el campito con arcos improvisados con dos remeras, una rama y un cascote. Se sabe que jugar con los que serán (o son) jugadores "de primera" puede ¿garantizar? un triunfo, pero a veces es bueno no subestimar la dignidad, el decoro y el afán "por no ser menos" de aquellos que siempre se sintieron "hermanitos pobres" ya sea porque la zurda no les respondía o porque les tiraba más pedalear en sus bicis por las veredas de su casas.



Vaya paradoja cuando ese equipo de "grandes estrellas" veía que debía esforzarse demasiado para poder lograr al menos un tanto que marque esa diferencia que los catapulte como "ganadores", aunque en la previa todos creían en el papelón de los torpes y los ciclistas del barrio. La confianza gana a uno mismo, el equipo se fortalece, las ganas de no ser menos también... ¿es acaso necesario traer "refuerzos" de primera para ver si mejoramos?  ¿el secreto está acaso en diversificar con tipos "que no son del palo" para lograr un deseado triunfo?  ¿o tal vez es hora de darnos cuenta que es mucho más digno y virtuoso estar con aquellos que son como uno?

Hoy en día el desarrollo de las industrias y de las áreas de servicio ha ido creciendo de una manera incesante. Prácticamente el ochenta por ciento de las empresas que componen nuestra querida Argentina está conformada por PyMES, que no son ni más ni menos que aquellos pibes que empezaron de abajo y que tal vez nunca logren jugar en primera, pero que mantendrán dignamente ese don de sentirse un digno cabeza de ratón a tener que ser un cola de león.


¿Es entonces una buena jugada convocar a los genios de antaño para que vengan a nuestro equipo a "enseñarnos" a jugar? ¿O acaso es mejor seguir bancando la parada entre los que nos curtimos estando siempre en el mismo bando?


¿Puede una compañía multinternacional reconocida mundialmente de servicios informáticos "entender" lo que le pasa a una PyME? ¿Acaso tuvo alguna vez esa empresa una mirada "desde abajo" para saber cuáles son las necesidades, la problemáticas y las formas de laburar que tienen las pequeñas y medianas empresas? Esto sería como que un verdadero futbolista vaya a jugar a un club del ascenso, cosa que apenas se ve cuando los colores tiran más que la guita.


Por eso... si sos  PyME... nada mejor que una PyME para jugar de fullback en tu equipo de barrio...

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